Apuntes para el poema Explosión de Delmira
Agustini
Estructura formal: Es un soneto, es decir un poema formado por dos
cuartetos y dos tercetos de versos endecasílabos (11 sílabas). Su rima es
consonante y su esquema es ABAB, BABA, CCD, EED.
En este poema, el yo lírico expresa
la pasión por el amado y contrapone sus estados de ánimo anteriores y
posteriores a la llegada del amor.
Título: Es un
título simbólico pues expresa la sensación que experimenta el yo lírico, pero
no en un sentido literal. Hay en el yo lírico una explosión de sentimientos, de
nuevas experiencias, de nuevas visiones acerca de la vida. Y todo esto
impulsado por el amor.
Tema: el amor.
Primera estrofa
Comienza con un condicional
“Si...” donde bendice la vida cuando esta es amor. La idea que subyace es que
se vive para amar, el amor sería, desde su punto de vista, lo que da sentido a
la vida. Los signos de exclamación enfatizan esta idea.
El segundo verso comienza con
un verbo conjugado en primera persona (“Quiero”), apareciendo así el yo
lírico. El sentido de este verso se continúa en el siguiente por lo que
estamos frente a un encabalgamiento.
En el tercer y cuarto verso
manifiesta su preferencia por el sentimiento frente a la idea. Se trata de la oposición
razón/pasión. Para el yo lírico es más importante un minuto de amor que toda
una vida dedicada a la razón. Así, “idea” y “sentimiento” se contraponen; al
igual que “mil años” y “un minuto”. La expresión “mil años” es, además una hipérbole
(exageración).
Toda la estrofa está expresada en
presente. Plantea cómo se siente hoy, luego de la llegada del amor.
Segunda estrofa
Esta estrofa comienza
enfocándose en el pasado, un pasado en el que se ha experimentado
tristeza, la cual fue vencida por la llegada del amor. El corazón (asociado a
los sentimientos) aparece personificado: “moría triste y lento…”
La visión de muerte del primer
verso se contrapone al objeto “flor” que aparece en el segundo, elemento
que podemos asociar a la vida, al renacimiento. Ahora su vida “abre en luz”, es
decir se abre al amor, a una nueva vida; y da luz al tiempo que la recibe, pues
se abre “como una flor febea” (flor de luz) lo cual puede identificarse con la
reciprocidad del sentimiento amoroso. En este segundo verso, vemos además una comparación:
“abre en luz como una flor febea”; recurso que aparece nuevamente en el
verso siguiente para explicar cómo su vida ha sido impulsada por el amor: “La
vida brota como un mar violento”. Esta última imagen se vincula a la
explosión que se plantea en el título.
Pero la vida brota cuando
aparece el amor; cuando “la mano del amor golpea”. El amor aparece aquí personificado.
Tercera estrofa
En este primer terceto se
centra en el sentimiento de melancolía que predominaba en su vida anterior y
que ahora se ha superado, ha quedado en el pasado. Representa esta idea animalizando la melancolía (“rotas las
alas mi melancolía”); esta se presenta como un ser alado que se fue hacia la
“noche, triste, fría”. Es última imagen tiene connotaciones negativas: la
oscuridad, la tristeza y el frío se oponen a su situación actual donde
predomina la luz (imagen de la flor febea planteada en el estrofa anterior).
Esa melancolía tiene rotas las alas, es una melancolía herida, que ha sido
derrotada, está debilitada.
El tercer verso de esta
estrofa se continúa en el primero de la estrofa siguiente, por lo que
identificamos un encabalgamiento. Comienza con un nexo que plantea una comparación:
la melancolía se desintegrará en la sombra lejana y solo será una “vieja mancha
de dolor”; solo quedará un débil rastro de ese sentimiento pasado.
Cuarta estrofa
La “sombra lejana” se vincula
con la noche que se ha mencionado en la estrofa anterior. La melancolía se irá
lejos y solo quedará su recuerdo.
Los últimos dos versos son exclamaciones
en las que aparecen imágenes rutilantes de alegría. Ambas comienzan con la
expresión “Mi vida...” (anáfora). Presentan además estructuras
similares. Hay allí alusión a lo físico: el beso, la boca. La alegría la
envuelve; hoy, toda su vida es felicidad porque ha llegado el amor.
En el último verso aparece una
metáfora en la que se identifica su vida con una boca en flor: su vida
está abierta al sentimiento amoroso, a todo lo nuevo, y esta apertura implica
un renacimiento.
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